- Hola preciosa, ¿preparada para tu nueva experiencia?- dijo la psicologa al oir cómo la puerta se abría y Alisson entraba.
- Hola, bueno, tal vez no lo suficiente.- contestó mientras se tumbaba en el sillon y entrelazaba sus piernas.
- No estés nerviosa, lo llevaras bien.- le sonrió, en realidad no sabía a ciencia cierta si Alisson llevaría bien todo aquello, llevaba tratandola desde la muerte de su padre y a ella aún le cuesta hacer amigos y acostumbrarse a que otro hombre viva en su casa.
- Eso espero, aquí no tengo amigos y me es mas facil cambiar de vida, aunque tendré que acostumbrarme a cosas nuevas. Lo que necesitaba era algo así, empezar de cero y olvidar a todas esas personas que me hicieron daño- recorrio con la mirada la habitación, tenía ganas de llorar pero las reprimio. Desde la muerte de su padre comenzó a sufrir acoso y se alejó de todo el mundo, era la rarita, el bicho raro y todo el mundo la depreciaba y marginaba. Todo eso le provocó demasiadas inseguridades.- te voy a echar de menos, Natalia. Para mi has sido cómo una amiga, me has ayudado a salir del hoyo en el que me metí, a madurar...-suspiró. Natalia sonrió y se levanto a abrazarla. Echaría de menos a esa pequeña pecosa.
~Narra Alisson~
Había llegado el día, hoy sería la ultima vez que estaría en esa casa. Me marchaba a Dover, a mi ciudad natal, con mi madre, mi hermano pequeño y el novio de mi madre.
La luz entraba por la ventana cuando entre abrí los ojos, se oian gritos por todas partes e intuí que pronto deberiamos salir hacia el aeropuerto.
- Aliiiiii despierta, que nos vamos a Londres, bieeeen- Pedro entró en mi cuarto y se abalanzó sobre mí, me encantaba despertar así.
- buenos días, enano.- le dije mientras me sentaba en la cama y me frotaba los ojos. Salió del cuarto y yo aprobeché para darme una ducha y vestirme. Cuando estube preparada bajé y en la puerta había un taxi, mamá y Pedro me esperaban dentro, miré hacia la casa por última vez y suspiré.
-Nueva ciudad, nueva vida.- susurré.
~~
Llegamos pronto a Dover y subí a ordenar mi cuarto, ya había muchas de mis cosas allí colocadas así que la tarea no me resulto muy pesada, a pesar de que no soy gran fan de ordenar el cuarto. Mi cama estaba en la pared de la derecha y justo enfrente, en la pared izquierda, estaba la otra cama, enfrente de la puerta había un gran balcon que daba al patio trasero y a ambos lados había un armario, pero había algo que no encajaba, ¿por qué había dos camas y dos armario? Bajé a la cocina bastante cabreada.
- ¿Se puede saber por qué hay dos camas en mi cuarto? Dijimos que Pedro y yo no compartiriamos cuarto.- dije en tono de reproche, no me habia dado cuenta de que Ben ya había llegado.
- Y así es, Pedro y tu no compartireis cuarto.- dijo mamá mientras le servía una taza de té caliente a Ben.
- ¿Entonces?- Me estaba comenzando a hartar este juego de hacerse la dificil, crucé los brazos para dar credibilidad a mi enfado. Mamá sonrió.
- La compartiras conmigo.- dijo alguien detras mia, me dí la vuelta y ahí estaba él.
- ¡¿QUÉ?!- grité y me giré en busca de los ojos de mi madre- Mama, ¿qué es esto? ¿quien es?- Necesitaba una explicación, iban a meter a alguien que no conozco en mi cuarto, no me podian estar haciendo esto.
- Tranquila, él es Harry el hijo de Ben, vivirá con nosotros y mientras acaban las obras se quedará en tu cuarto por ser el más grande.- se sentó en la silla y Harry se colocó ami lado, el muy imbecil sonreía.
-Pe..- intenté reprochar y demostrarle que no era una buena idea.
-Nada de pero's, cielo, está decidido.- Le dió un sorbo al té y no dijo nada más. Bufé y salí de la cocina seguida por el moreno de ojos verdes.
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